
Muy pronto
el ojo limpio del niño se rubla con ideas y opiniones, preceptos y abstracciones.
El simple ser libre se va incrustando en la pesada armadura del ego.
Muchos años más tarde se despierta un instinto que reconoce que un sentido vital del misterio ha sido sustraido.
El sol brilla a través de los pinos y el corazón es penetrado por un momento de belleza o de extraño dolor,como un recuerdo del paraiso.
Después de ese día.....nos transformamos en buscadores.
Conversando un dia con una amiga sobre nuestras busquedas internas,me proporciono este texto. Que tengais una buena busqueda.Texto de Peter Matthiessen,imagenes de google.

