viernes, 12 de febrero de 2010

INTRUSOS EN EL COMEDOR

Patente de Corso - Arturo Pérez Reverte

Unos los querían para mano de obra barata: jornaleros de miseria, chachas dóciles y carne de puticlub. Otros, para adornarse con la media verónica de que las fronteras son fascistas, aquí cabemos todos y maricón el último. 
El resto miramos a otro lado porque eso no iba con nosotros. A mí, pensábamos, la impotencia me la trae floja. Y adobando el asunto, la llamada opinión pública –esa puta perversa, tornadiza e hipócrita– extendió su salsa de irresponsabilidad y demagogia. Así, es natural que ni Pepé ni Pesoe, ni gobiernos, ni ministros, ni presidentes autonómicos, ni alcaldes y alcaldas de esta variopinta nación de naciones discutibles y discutidas del payaso Fofó, hicieran otra cosa que currarse lo inmediato. Ninguno de nuestros políticos renunció a esos viajes que se montan a costa de nuestra imbecilidad y dinero con el pretexto de estudiar el funcionamiento del metro de Estambul, las posibilidades eólicas de la Gran Muralla, el impacto del mosquito anófeles en el turismo de Cancún o el imprescindible hermanamiento de Tomillar del Rebollo con San Petersburgo. Nadie, en vez de hacer turismo por la patilla, se asomó a Francia, por ejemplo, donde el problema de la inmigración descontrolada y marginal hace tiempo que rechina en toda su crudeza. A aprender de los errores ajenos, y no meter la gamba en los mismos barrizales.
Las prioridades eran otras: ganar dinero o votos fáciles, emparedar el problema futuro entre la desvergüenza de los explotadores y el buenismo estúpido de los cantamañanas, con esos supuestos papeles para todos que, además, eran mentira. Lo que viniese luego importaba un carajo. Por eso, leyes y normas no respondieron nunca a una política previsora de integración real y educación, planificada con realismo e inteligencia. Nadie aclaró, tampoco, qué idea de España iba a brindarse a quienes se acogían a ella. Qué espacio común podrían hacer suyo, a qué costumbres adaptarse, qué cauces serían adecuados para fundirse con el entorno sin renunciar al carácter y cultura propios. Qué derechos, y también qué obligaciones. Ofreciéndoles una tierra culta, abierta, común y generosa que el inmigrante, o sus hijos, no tardaran en sentir como propia. Una nueva patria: abierta, varia y coherente al mismo tiempo, que pudiesen, con poco o relativo esfuerzo, hacer suya... 

Pero todo eso habría requerido inteligencia política, cálculos a largo plazo hechos por gobernantes previsores, no por gentuza oportunista que promulga leyes coyunturales, contradictorias, y sólo actúa pendiente del titular de telediario y de las próximas elecciones, en un país de borregos donde todo problema aplazado es un problema resuelto...

El artículo completo: AQUÍ 



Totalmente de acuerdo con lo que dice Pérez Reverte. Hace falta inteligencia política y sentido común.
 
 

5 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Yo también lo firmaría.
El ciudadano de a pié es (somos) un hipócrita, que presume y abusa. El político (del lado que sea) un recaudador de votos.
El futuro es mañana:pero no quieren verlo.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Siempre un lujo pasar por tu universo y beberse tus letras...

Saludos y un abrazo.

Candi dijo...

Artículo para la reflexión de los que aún creemos que se puede mejorar el mundo y la sociedad con esfuerzo por parte de todos y de los que pasan de todo.
La entrada con esa imagen de Sara Varas, su baile y su coordinación es magnífica.
Gracias nocheinfinita.
Un beso

El Drac dijo...

La política en todos los países y campos es siempre lo mismo tras el presidente cierran filas una tira de empresarios de la producción y la banca y ellos son los que manejan el legislativo a su antojo, y los pobres ciudadanos que imaginamos tontamente que actúan de buena fé en bien del país decimos, ¡pero que ley para contradictoria han dado estos! pero lo que no pensamos y es por lo que ELLOS sí llegan a los puestos altos, es que esas leyes están hechas a la medida de sus negocios o de los negocios que quieran hacer. NO PARA NOSOTROS. NUNCA PARA NOSOTROS.Si algo nos dan es como hizo Fujimori en el Perú, vendió todas las empresas estratégicas que siempre daban pérdida (si mi padre me deja en herencia una empresa y su gerencia hace que todos los años de perdida ¡¡pues cambio la gerencia!! pero no malbarateo la empresa) Como decía hizo carreteras, postas, escuelas, y vendió todas las empresas, tanto que en un conflñicto que tuvimos con un país vecino NO HABÍA UN SOLO BARCO para llevar pertrechos militares, pero hablar de estas cosas al pueblo que sólo mira como no morirse de hambre son demasiadas palabras. esto no se resuelve hoy, para mí la solución estriba en que empecemos a dar prácticas a los jóvenes universitarios en los diferentes puestos de gobierno y que de allí hagan sus tesis y que luego al recibirse de profesionales presten servicios al estado. No creo que lo permitirán pero para mí es la única solución dejar de improvisar y hacer del gobierno un objeto de estudio y perfeccionamiento.Un gran abrazo.

TORO SALVAJE dijo...

Coincido al cien por cien con el primer comentario.
Eso somos.
Eso son.

Saludos.