viernes, 11 de noviembre de 2011

Resentimiento: Sentirse dolido y no olvidar

"El resentimiento es un estado de ánimo
que esclaviza a quien lo padece."
-Nietzsche-
Un poquito de Saxo, con John Coltrane

Después de leer el post de Montserrat Sala sobre el resentimiento, me quedé pensado y creo que a mi  las personas resentidas me provocan pena (son esclavos de un estado de ánimo lleno de negatividad) y por otro lado me causan un poco de miedo (creo que su maldad no tiene límites). Y mirando por la red, encontré este artículo publicado en la web por Miriam Ortiz de Zárate

"El resentimiento es un estado de ánimo que tiene una conversación subyacente en la cual interpretamos que hemos sido víctimas de una acción injusta y en la que alguien aparece como culpable por lo que nos sucede (una persona, un grupo de personas, toda una categoría de individuos, o incluso la vida misma o el mundo entero).

El resentimiento no para aquí. La persona resentida hace además una declaración: aquel que cometió la injusticia, pagará por ello. Aparece así el deseo de venganza como subproducto habitual del resentimiento.

El estado de ánimo del resentimiento se asemeja mucho al de la ira. La principal diferencia reside en que la ira se manifiesta abiertamente y el resentimiento permanece escondido. Permanece como una conversación privada. Crece en el silencio y rara vez se manifiesta directamente o lo hace ante personas no adecuadas (decimos no adecuadas porque aparece como queja ante terceras personas que no pueden hacer nada efectivo para aliviar el estado de ánimo resentido. Por el contrario, la queja ante terceras personas suele alimentar el estado de ánimo de resentimiento y hacerlo crecer).

Normalmente encontraremos una promesa y unas expectativas consideradas legítimas que, en ambos casos, no son cumplidas. Pero además, es necesario que exista una situación que obstruya o impida manifestar nuestra ira o hacer una reclamación.

El resentimiento surge de la impotencia y a menudo la reproduce. Una razón para esconder la ira y dejar que se desarrolle el resentimiento es cuando nos encontramos en una situación precaria de poder.

La persona en resentimiento se ve afectada por un sufrimiento penetrante y muchas veces casi permanente, que se manifiesta en múltiples situaciones de su vida. La persona resentida, además, ve bloqueada su capacidad de actuar, porque se mantiene sumida en una conversación que se niega a aceptar la pérdida sufrida, se asienta en el pasado (en lo que ocurrió y lo que debía haber ocurrido) y cierra puertas al futuro. En este sentido, decimos, como Nietzsche, que el resentimiento es un estado de ánimo que esclaviza a quién la padece.

ESTRUCTURA LINGÜÍSTICA DEL PROCESO DE RESENTIMIENTO

La estructura lingüística subyacente en un proceso de resentimiento es la siguiente:

- Afirmo que sucedió (o no sucedió), determinado hecho (X)
- Juzgo que ello implica el incumplimiento de una promesa legítima que me fue dada o de una expectativa legítima que yo tenía respecto de alguien o de algo.
- Juzgo que ese hecho X me causó un daño irreparable y restringió mis posibilidades actuales y futuras.
- Juzgo que esto no es justo.
- Declaro que A (una persona, un grupo de personas o el conjunto de la humanidad) es responsable de dicho daño.
- Juzgo que no puedo hacer nada para que A repare el daño que me ocasionó.
- Declaro asimismo que esto es una injusticia.
- Declaro que, en algún momento, A pagará por esto (venganza)."





"La historia está llena de ejemplos de hombres y de mujeres, cuyas vidas son historias de resentimiento como, por ejemplo, la biografía del emperador romano Tiberio, publicada el año 1939 por Gregorio Marañon. Acierta sin duda el autor cuando escribe en el capítulo dedicado a la teoría del resentimiento que hay “almas propicias” y “almas inmunes” al resentimiento. Como también da en el clavo cuando afirma que “el resentido es siempre una persona sin generosidad”.

Un ejemplo paradigmático de esta violencia es la legendaria y terrible reacción de Eróstrato, cuando hacia el año 365 a. de C. incendio el templo de Diana en Efeso. Un acto que realizo resentido, según confesó ante sus jueces, por el menosprecio ciudadano hacia su persona, por su falta de notoriedad; su destructiva acción se considera un hito extremado en la historia universal del resentimiento. Entre las abundantes referencias de resentidos en la literatura, otro ejemplo clásico, éste en el teatro de Shakespeare, es el resentimiento de Yago contra Otelo, al sentirse postergado por Casio, y su infernal conspiración para destruir, no sólo, al general veneciano, sino, también, a su esposa, Desdémona.


15 comentarios:

MariluzGH dijo...

Formas de amargarse la vida y amargarla a quienes les rodean :(

A esa clase de personas cuanto menos se le haga publicidad mejor... bastante tienen con la literatura nombrada (por ejemplo)

abrazo por dos y buen finde :)

Mercedes Pinto dijo...

Y ¿sabes lo peor?: que el resentimiento se contagia. A veces ocurre que hacemos daño inconscientemente y la persona agraviada nos guarda rencor sin que comprendamos el motivo. Pero empezamos a notar que su actitud ha cambiado, que nos juzga constantemente, que ya no es sincera; pues bien, suele pasar que pagamos con la misma moneda; también nosotros nos volvemos resentidos. Y todo por algo que ni siquiera recordamos.
El resentimiento es ciertamente muy peligroso, puede transformar nuestras vidas y las de los que nos rodean en un infierno.
Un abrazo.

mariajesusparadela dijo...

Ante eso, tan profundamente estudiado, solamente se puede decir "pobre gente".

Eastriver dijo...

Sí, es una obligación la de no tener resentimiento. Supongo que una empatía universal, incluso en momentos complicados, nos puede salvar a todos.

Un besito, corazón. Y un abrazo además. ¿Lees a Montserrat? No lo sabía, no me había dado cuenta. Es una señora encantadora, la verdad.

Asun dijo...

Yo creo que son personas envidiosas, puede que incluso con un cierto complejo de inferioridad, y con tal grado de susceptibilidad que ven fantasmas donde no los hay y se sienten atacadas constantemente y por auténticas nimiedades.

Como bien dice en su inicio el texto que has transcrito, "interpretan" que han sido víctimas de una acción injusta, pero eso no quiere decir que lo hayan sido. Todo se lo toman en el plano personal. Ante eso se sienten con total libertad de atacar al prójimo (verbalmente o de la forma que sea) pero luego van de víctimas cuando reciben una respuesta.
Rumian y justifican ese victimismo hasta la saciedad, siendo cada vez mayor, sin asumir ninguna responsabilidad en el asunto, todo es culpa del otro, porque cuanto más víctimas se sienten más culpabilizan al otro. No son conscientes –o no lo quieren ser– de que su sufrimiento es consecuencia de su actitud.

Sus juicios y valoraciones son destructivos, por eso –aunque en cierta medida también me provocan pena– no quiero cerca mía ese tipo de personas.

Muy buena entrada.

Un beso y un abrazo.

alma dijo...

Opino como Mercedes, lo peor es que es contagioso. Un bso, guapa

El Drac dijo...

Uauu!! excelente post; bueno croe que todas las personas sin tener que ser necesariamente resentidas; esperan algún tiopo de jsuticia y sanción que vaya a idemnizar de alguna forma el daño perpetado. Es muy fácil decir que los resentidos nos sn generosos, pero sí lo son y justamente en base a esa generosidad es que han abusado de su persona; que si fueran lo contrario no creo que se atreverían.

Un gran abrazo

Pau dijo...

El resentimiento es un estado de ánimo
Que esclaviza a quien la padece."
-Nietzsche-
Añadiría que por efecto colateral, también hace sufrir a las personas que están o son causa de dicho resentimiento.
Nochita...estas muy profunda últimamente, creo que te hace falta una agüita de Valencia.
Besos calidos (más que nada para contrarrestar toda esa profundidad)
Pau

Esilleviana dijo...

te lo aseguro pero trato de que el enfado no se mantenga en el tiempo... me dan pena las personas que conservan su enfado o enojo por mucho tiempo; el resentimiento se descompone y encarroña emperando la situación.

has analizado con mucha profundidad el asunto :))

un abrazo

Encarni dijo...

Me ha gustado esta entrada tuya, hablando del resentimiento, yo lo veo así, quien lo padece es como si se pusiera unas gafas y todo lo ve distorsionado, pero lo peor de todo es que una acción siempre tiene una reacción, y cada reacción otra contrareacción, y de ahí surgen los daños colaterales en ese fuego cruzado. Mucha gente acaba pagando o sufriendo una buena dosis de resentimiento sin tener nada que ver, pero así son las cosas.

Un abrazo, con cariño.

rosscanaria dijo...

El resentimiento se lo peor... una persona resentida es capaz de cualquier maldad que su mente "enferma" pueda imaginar...
Gracias Noche por este interesante post y besitos de lindo fin de semana mi nila,

yraya dijo...

Me has hecho ver muchos matices sobre el resentimiento en este post.
Un abrazo

De cenizas dijo...

Cierto, el odio sólo corroe a quien lo siente. No soluciona nada, y envenena la sangre. Pero...es más fácil decirlo.... que....


besos

Carlos Galeon dijo...

Muy bien explicado, pero yo añadiría dos tipologías más: el resentimiento social o victivismo, dirigido contra otro grupo social culpable de todos los males del grupo social en que se vive, y el patológico, derivado del delirio paranoico, y por tanto basado en hechos irreales.
Saludos y un abrazo.

larubia dijo...

Una entrada muy interesante.

Es triste que el resentimiento cambie a la gente hasta el punto que actúan con malicia… aunque den pena, es mejor ignorarlos.

Un besote.