miércoles, 16 de junio de 2010

La generación instantánea.......


FRANCESC MIRALLES (EL PAIS.COM)

Desde hace una década vivimos en la cultura del aquí y ahora, en la que la urgencia domina nuestra vida. Pero ¿vivir así nos hace más felices o sólo oculta el miedo a pensar?


Tanto antes de la crisis como durante la crisis, la sociedad del derroche ha penetrado hasta tal punto en todos los aspectos de nuestra vida, que el consumo compulsivo ya no se limita a lo que adquirimos en las tiendas. El consumismo se ha trasladado a las relaciones sentimentales, cada vez más efímeras, por no hablar de nuestra sufrida agenda diaria, que sobrecargamos de compromisos y actividades. Consumimos tiempo y recursos en una carrera alocada contra el ritmo natural de las cosas


Todo lo queremos instantáneo. Antes, preparar un café en casa era un ritual que implicaba desenroscar la cafetera, llenar el filtro de café molido, volverla a cerrar, esperar a que el fuego hiciera emerger el café con un sonido inconfundible… Hoy ponemos una cápsula en la máquina y obtenemos en cuestión de segundos un café instantáneo.

El problema no es el café, sino que esta misma urgencia domina el resto de ámbitos de nuestra vida. Somos la generación Nespresso.




















Con prisa y sin pausa

“Tanta urgencia tenemos por hacer cosas, que olvidamos lo único importante: vivir”

(Robert Louis Stevenson)


La cultura de la impaciencia se empezó a gestar con la revolución industrial y ha llegado a su cénit esta última década. Con la implantación masiva de Internet y de la telefonía móvil, nos hemos acostumbrado a los resultados inmediatos. Escribimos el nombre de un restaurante en la ventanita de Google y antes de un segundo tenemos su ubicación exacta en el mapa. Mandamos un correo electrónico, y si no obtenemos respuesta rápida, llamamos para ver qué sucede.............


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Por tanto, la buena noticia de la crisis es que, cuando pase el vendaval, seremos capaces de ver nuestras verdaderas prioridades, todo lo esencial que nos había pasado de largo en nuestra agotadora carrera hacia ninguna parte.

El articulo es muy extenso,he puesto solo el principio,si tienes interes pincha
Aqui

Imagenes : Google

15 comentarios:

Alson dijo...

Además del alma hemos vendido el tiempo...

Pena Mexicana dijo...

La verdad es que yo ya estoy comenzando a dudar que la crisis tenga ese efecto secundario positivo así como la refundación del capitalismo...

Candi dijo...

Tenemos urgencia para hacer algunas cosas y perdemos el tiempo en otras sin importancia.
Yo creo que tenemos que hacerle caso a Stevenson y vivir.
Un beso

Kriss dijo...

Vaya pues yo tengo cafetera de las de antes, la que describe el articulo de las "que se pierde el tiempo" para hacer un cafe,jajjaa asi de tranquila y antigua estoy, jajajaj.

Asun dijo...

Deberíamos practicar más la lentitud y aprender a disfrutar con calma de lo que nos ofrece cada momento.

Besos

Tantaria dijo...

Me ha gustado mucho la entrada. Tienes razón, vamos con prisa a todas partes...

mariajesusparadela dijo...

Yo vivo en contacto con la naturaleza. Y además soy mayor.
Le doy siempre tiempo al tiempo. Y me encanta hacerlo.

Candela dijo...

También sueño con que la crisis sirva para la reflexión y ella nos lleve al placer de la pausa, del ritual, de oír crecer la hierba... Pero antes me parece que nos queda alguna fase chunga por pasar. Y pasará también. Un beso.

MariluzGH dijo...

Desde siempre he sido de esa clase de personas que deben pedir permiso a un pie para mover el otro :) Y a mis edades he sabido que es la mejor forma de vivir... sin prisas, sin ambiciones supérfluas, sin necesidades engañosas.

Abrazo por dos

Eastriver dijo...

Megusta el Nespresso, la verdad, pero tienes mucha razón. Es la cultura de la impaciencia que no puede llevarnos a buen puerto. La vida es detenerse, pararse, senatrse, mirar, respirar... Veo cuando la gente va a la montaña. Yo me tumbo, miro, paseo, contemplo... y a gente hace mil cosas innecesarias: se sube a los árboles, se tira por unas cuerdas, baja y sube ríos,etc Quienes tenemos blog compartimos algo: el deseo de combinar nuestra propia vida con una mayor pausa. Un gran abrazo.

nocheinfinita dijo...

Leí ese artículo hace unos días y la verdad es que tiene mucha razón en lo que en él se dice.

Yo me reconozco como integrante de la cultura de la impaciencia, pero es que no lo puedo evitar, o no se como hacerlo.

Quiz, muy buenas (como casi siempre) las imágenes acompañando el texto. Currantaaaaaaaaaaa.

Muakiss

noche

emejota dijo...

Tenemos que aprender a hacer algo muy difícil: estar en misa y repicando. ¿Por qué habrá que intentar aprender a ir contra natura para sobrevivir, cuando es natura la que nos alimenta? Algo no funciona. Un abrazo.

Pau dijo...

Me parece que lo ideal seria encontrar el equilibrio,prisas para lo bueno y calma para lo malo.
Os invito a las buenas prisas y que no producen estrés,como cenar con amigos,viajar,pasar una noche con tu pareja de lujuria y desenfreno,en fin que cada uno escoja su prisa buena.
Besos muchos besos por partida doble,quiz, nocheinfinita,un placer entrar a este rincon tan ameno.

osane dijo...

Yo sigo haciendo café en la Oroley de rosca, aunque me regalaron la cafetera del Nexpresso hace dos Navidades creo jaja.
Un beso

larubia dijo...

Estoy con Pau, jejeje, las prisas buenas se disfrutan...
La verdad que con toda la tecnología que tenemos hoy en día, nos acomodamos y queremos todo con demasiadas prisas, no vivimos realmente y es una pena.

Un beso.